El PIB y sus limitaciones
Todavia se mide el "progreso" y se calibra el bienestar a base de indicadores materialistas muy estrechos: asociándolos al crecimiento económico. Y éste suele basarse en medidas del PIB. Cuanto más producimos, vendemos y compramos, más crece el PIB.
El Producto Interior Bruto (PIB), mide "la producción", es la suma del valor monetario (en realidad su precio de mercado) de todos los bienes y servicios finales producidos por un país en un periodo de tiempo determinado, normalmente un trimestre o un año.
Pero no nos dice nada de la calidad y las consequencias de esas actividades.
Los factores vitales, tanto sociales como ambientales, son invisibles en estas medidas. Cuanto más demolemos, más combustible fósil quemamos y más rápido agotamos nuestra riqueza natural, más rápido crece la economía. Esto representa una contabilidad sesgada, como una fábrica que vendiera su maquinaria y quemara sus vigas y lo contabilizara como beneficio. Nuestro índices de crecimiento no distinguen entre la actividad económica que produce beneficio y la que produce perjuicio. Mientras se gaste dinero, la economía crecerá. Todo expande la economía: el delito, la contaminación, los accidentes, la enfermedad y los desastres naturales. La economía puede crecer incluso cuando aumenta la pobreza y la desigualdad. Al mismo tiempo, nuestros activos más valiosos, los servicios que la naturaleza nos ofrece, la generosidad, las funciones esenciales que se realizan en los hogares basicamente por las mujeres, las actividades de voluntariado, son completamente ignoradas, la atención hospitalaria gratuita y nuestra riqueza espiritual no cuentan en absoluto, porque el dinero no cambia de manos.
El PIB desconoce cualquier cosa que pueda suceder ajena al campo de los intercambios monetarios, independientemente de su contribución al bienestar. En resumen, el PIB no solo enmascara las rupturas de la estructura social y del hábitat natural, sino, lo que es peor, conlleva o considera dichas rupturas como una ganancia económica.
LIMITACIONES DEL PIB
Entre las más relevantes están las siguientes:
• El PIB no contabiliza la totalidad de los bienes y servicios finales producidos en una economía. Muchas actividades no son declaradas al estado y por tanto no consta su existencia : la economía sumergida o informal como se la llama también.
El PIB desprecia, es decir tampoco mide el valor de las actividades en las que no se cambian bienes y servicios por dinero. Es el caso del trabajo doméstico, el trabajo voluntario y las operaciones de trueque. A pesar de la importancia de estas actividades, el PIB no las considera, puesto que no hay intercambio de dinero.
El PIB, al igual que otros muchos indicadores económicos, no informa de las externalidades, esto es, no refleja la totalidad de los beneficios y/o costes sociales derivados de la actividad económica, como la generalización de los avances tecnológicos o la contaminación.
El PIB no mide la calidad de los bienes y servicios producidos. Las cifras del PIB son sólo eso, números, que no tienen en cuenta si lo que se produce son alimentos, libros, armas, venenos o cualquier otra cosa. Esto impide comparar la calidad de la producción entre distintas épocas. El PIB habla sólo de las cifras actuales y olvida que la producción futura puede quedar comprometida debido al agotamiento actual de los recursos.
El PIB crece con las actividades contaminantes y con la subsecuente limpieza.
Se estima que la limpieza de los lugares contaminados costará miles de millones de dólares en los próximos treinta años, fondos que serán añadidos al PIB. Dado que el PIB incorpora antes la actividad que generó los residuos, esto crea la ilusión de que la contaminación supone un doble beneficio para la economía. Así es como la marea negra del Exxon Valdez contribuyó al incremento del PIB.
El PIB trata el delito, el divorcio y los desastres naturales como una ganancia económica.
Puesto que el PIB registra cualquier transacción monetaria como positiva, el coste de la decadencia social y de los desastres naturales se calculan como progreso económico. El delito incorpora miles de millones de dólares al PIB debido a la necesidad de cerraduras y demás medidas de seguridad, como la necesidad de más protección policial, daños a las propiedades y costes médicos. El divorcio añade miles de millones de dólares más a través de las minutas de los abogados, la necesidad de establecer segundas viviendas y así sucesivamente. El huracán Andrew fue un desastre para el sur de Florida. Pero el PIB lo registró como un boom económico de más de 15 mil millones de dólares.
El PIB trata el agotamiento del capital natural como un ingreso. El PIB viola principios básicos de la contabilidad y del sentido común cuando trata el agotamiento del capital natural como un ingreso, en vez de hacerlo como desgaste de un activo. “Los sistemas de contabilidad que se usan para estimar el PIB, no reflejan el agotamiento o la degradación de los recursos naturales que se usan para producir bienes o servicios”. Como consecuencia, cuanto más se agotan los recursos naturales de la nación, más sube el PIB.
El PIB no mide la distribución de la riqueza entre los habitantes. Incluso si calculamos el PIB per cápita (esto es, el PIB de un país dividido entre el nº total de habitantes) para obtener una medida del bienestar de la población, no conoceremos el reparto real de la riqueza porque tales indicadores establecen sin más un término medio. Aunque el PIB per cápita fuera relativamente alto, pudiera resultar en la práctica que la distribución fuera muy desigual, es decir, que unos pocos tuvieran mucho y otros muchos muy poco.
El PIB ignora los inconvenientes de vivir de la deuda externa. En los últimos años, tanto los consumidores como los gobiernos han incrementado su gasto, adquiriendo deuda del exterior. Este hecho eleva el PIB temporalmente, pero al tener que devolver la deuda se convierte en un lastre de la economía nacional. El lado oscuro de pedir préstamos en el exterior, no es tomado en consideración en el PIB.