lunes, 28 de marzo de 2011

8 Las cifras de la vergüenza

Las cifras de la vergüenza son suficientemente elocuentes : En un momento de riqueza material sin precedentes, y mientras las operaciones especulativas del mercado financiero de divisas mueven cada día cerca de 2 billones de dólares; casi la mitad de la humanidad (2.818 millones de personas) vive como puede con menos de dos dólares diarios -100 millones más que en el año 1990. Y de estos, cerca de 1.200 millones sobrevive con menos de un dólar al día.

Según el Banco Asiático de Desarrollo, cerca de 1.900 millones de personas (el 60 % de la población) viven en Asia con dos dólares diarios, y 688 millones (el 21,5 % de los asiáticos) apenas pueden sobrevivir con ingresos inferiores al dólar por día.

300 millones de africanos -el equivalente a la población de la zona euro- viven en situación de extrema pobreza. Las guerras, el sida, la malaria y la tuberculosis diezman la población y han dejado 14 millones de huérfanos, 14 millones de niños que deambulan por Africa sin esperanza ni futuro.

Según el informe anual 2003 de la FAO, el número de personas desnutridas sólo disminuyó en nueve millones entre 1992 y 2002; sin ninguna excusa científica, económica, política, ni social, el hambre atenaza actualmente a 852 millones de personas y mata cada año a 5 millones de niños menores de 10 años. Cada siete segundos muere de hambre un niño menor de 10 años, cada cuatro minutos alguien se vuelve ciego por falta de vitaminas; mientras existen recursos para alimentar debidamente al doble de la actual población mundial.
Según la ONU cerca de un tercio de todos los hombres, mujeres y niños del África subsahariana están gravemente mal nutridos y 45 millones de personas en el mundo han tenido que vivir de la ayuda humanitaria, el doble que en 2002.

Del 15 % de la población mundial no se puede decir que tengan casa; 1.000 millones de personas -una de cada seis- vive en tugurios insalubres. Como siempre, el 80% de los afortunados con la infravivenda viven en las ciudades subdesarrolladas. En Brasil por ejemplo hay 15 millones de personas sin techo, y por aquí se sabe que 100.000 viven en portales o cajeros automáticos.

Un reciente informe conjunto de la OMS y la UNICEF alerta que más de 1.000 millones de personas no tienen acceso a agua que se pueda llamar potable. Más de 2.600 millones de personas (el 40% de la población mundial) no disponen de servicios de saneamiento básicos, lo que favorece la proliferación de enfermedades. Las infecciones diarreicas per ejemplo, causan 1,8 millones de muertes al año (casi 5.000 al día), la mayoría niños menores de cinco años, y debilitan además, a millones de personas.

A pesar de los grandes avances de los últimos 50 años, las condiciones de salud en el mundo muestran un creciente distanciamiento entre ricos y pobres. El 40 % de la población mundial no tiene acceso a asistencia sanitaria básica.
A escala mundial, la mortalidad infantil se ha reducido de 147 muertes per 1.000 nacidos vivos en 1970 a cerca de 80 en el 2002 (según datos de la OMS). A pesar de los enormes esfuerzos para proteger la infancia, aún mueren más de 10,5 millones de niños menores de cinco años en todo el mundo. Prácticamente todas estas muertes son en países pobres y casi la mitad en Africa, donde en algunos países los niveles de mortalidad entre menores de cinco años son superiores a los de 1990. Les condiciones perinatales y una alimentación insuficiente, así como les enfermedades infecciosas y parasitarias, son les principales causas de la muerte de los niños en los países con elevado índice de mortalidad. En cambio, los descensos mas impresionantes en mortalidad infantil se han dado en los países desarrollados y en vías de desarrollo en los que ha mejorado la situación económica.
Mas del 30% de la población del Africa subsahariana tiene hoy día una esperanza de vida inferior a los 40 años. Y más de medio millón de mujeres mueren cada año en el mundo a causa de complicaciones durante el embarazo.

Respecto al SIDA, les cifres no dejan de impresionar : En 2003, casi cinco millones de personas se infectaron por el VIH, la cifra más alta de infecciones en un sólo año desde el comienzo de la epidemia. A nivel mundial, el número de personas que viven con el VIH continúa creciendo, de 35 millones de 2001 a 42 millones de 2004, la mayoría en países pobres que no tienen acceso a la necesaria asistencia sanitaria y los tratamientos les resultan inalcanzables. El mismo año, cerca de tres millones de personas fallecieron a causa del Sida; desde que se identificaron los primeros casos en 1981, han fallecido más de 20 millones de personas.

Siete millones de personas mueren anualmente en el mundo por enfermedades prevenibles o curables como la tuberculosis o la malaria, la mayoría pobres claro, por que los grandes laboratorios no encuentran demasiado interés en investigar y fabricar a precio asequible medicamentos adecuados.
En el 2002 las enfermedades infecciosas mataron a 14,9 millones de personas en todo el mundo. Resurgen las conocidas y aparecen nuevas.

El número de trabajadores excluidos del mercado laboral es superior a los 1.000 millones, a los que habría que añadir las personas que tienen a su cargo. El 80 % de la población del planeta no dispone de protección social.

Mil millones de niños no tienen acceso a servicios esenciales para su desarrollo. La pobreza, los conflictos armados y el sida amenazan la vida de la mitad de los niños del mundo. Unicef alerta de ello en su informe anual y dice que las políticas gubernamentales para paliar la situación han fracasado. 674 millones de niños y niñas, una tercera parte de los nacidos en los países en vías de desarrollo, viven en la absoluta pobreza.
250 millones de niños y niñas menores de 14 años se ven obligados a trabajar. Unos 180 millones menores de 17 años (uno de cada ocho) lo hacen a menudo en largas jornadas, en condiciones duras, por sueldos bajísimos, y sin ningún derecho laboral. Cuatro de cada cinco no cobran nada y se puede hablar de auténtica esclavitud. A menudo son vendidos por sus familias para pagar deudas. Fuente : OIT.

L'ONU, la UNICEF y la OIT calculan que hay unos 100 millones de niños que viven en la calle (uno de cada 10), la mitad en América del Sur, entre 25 y 30 millones en Asia y otros tantos en Africa y Europa Oriental. La mayoría de ellos tiene entre 5 y 16 años, aunque son frecuentes los casos de niños de 3 o 4 años que siguen a sus hermanos mayores.

Las redes de prostitución mantienen atrapados a unos 100 millones de menores en todo el mundo, la mayoría jóvenes y niñas; cada año un millón de menores de entre 3 y 17 años, son ingresados en este sórdido negocio del sexo. (datos UNICEF). En los últimos veinte años, cerca de 60 millones de niños, según las cifras de las organizaciones no gubernamentales, han sido vendidos con fines de explotación sexual. Por otro lado no esta de más recordar que la explotación sexual infantil no es un fenómeno exclusivo de los países más empobrecidos. Mientras, "la industria del sexo" según un informe del Parlamento Europeo mueve entre 5.000 y 7.000 millones de dólares al año; más de 60 mil millones de dólares en el mundo.

Según la UNICEF (Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia) la inversión necesaria para cubrir las necesidades básicas de la infancia mundial (nutrición adecuada, agua potable, asistencia sanitaria y educación primaria) es de 25.000 millones de dólares. Los europeos nos gastamos 50.000 millones al año -el doble- en cigarrillos.

Si bien es cierto que les cifres de analfabetismo en el mundo se han reducido mucho en los últimos años, según las estadísticas de la UNESCO, todavía el 20,3 % de la población mayor de quince años no ha podido aprender a leer y escribir; lo que significa 862 millones de personas adultas, los dos tercios de las cuales son mujeres. La mayor parte se concentra en Africa, donde llega al 40 %, mientras en Europa apenas se llega a un 1 %.
125 millones de niños en el mundo, de los que dos tercios son niñas, no asisten a la escuela. Otros 150 millones dejan la escuela antes de haber completado cuatro años de enseñanza, considerado el mínimo para adquirir las habilidades básicas de alfabetización. (Fuente: UNICEF)

No hay comentarios:

Publicar un comentario