Mientras la mayoría de países ricos disminuyen la AOD (Ayuda Oficial al Desarrollo), la deuda externa es una pesada losa que hace que países como Senegal vean aumentar sus pagos por el servicio de la deuda, mas del doble de su gasto público en sanidad y educación. El 90 % de la AOD suele materializarse en créditos, lo que contribuye a que estos países no acaben nunca de estar endeudados.
La deuda externa que lleva incorporados los mecanismos para crecer y hacerse eterna, es un factor primordial en el agravamiento de la situación de los pobres del Sur, sobretodo de los países menos avanzados (PMA). Estos países destinan por termino medio más del 20 % de sus ingresos por exportación al servicio de la deuda. Si este coeficiente se redujera al 1 ó al 2 % -como sucedió en Alemania tras la guerra- podrían invertir en sanidad, educación, medio ambiente...
Las sucesivas renovaciones de crédito han estado agravando el problema; créditos contraídos al inicio de la descolonización, que en principio habían de servir para su desarrollo, pero que a veces fueron a engrosar las arcas de sátrapas y dictadores o invertidos en comprar armamento o en proyecto megalómanos de escasa viabilidad.
El año 2001 el monto total de la deuda ascendía ya a 2,3 billones de dólares. Actualmente están pagando siete veces más de lo que reciben en forma de ayuda al desarrollo, porque la fórmula de los créditos lo que hace sobretodo es imponer intereses sobre la cantidad inicial. El año 2001 los países del Norte transfirieron a los del Sur unos 51.000 millones de dólares en concepto de ayudas al desarrollo, mientras que los del Sur devolvieron en concepto de deuda unos 358.000 millones de dólares, es decir siete veces más. Quién financia a quién ?
La gran cantidad de dinero a devolver ha crecido tanto que hoy la deuda es impagable y se hace eterna. Es una nueva forma de colonialismo. La renegociación de la deuda ha tenido como consecuencia la perdida de soberanía nacional y la imposición del neoliberalismo mas descarnado con la imposición de privatizaciones de servicios públicos importantes : venta de compañías eléctricas, mineras, telefónicas, aéreas, de agua y petrolíferas; así los países endeudados han podido devolver una parte del dinero que debían a la banca americana e intencional a cambio de perder sus industrias básicas, transformadoras o energéticas.
La necesidad de cumplir los pagos de la deuda externa aceleran además la extracción de recursos naturales a un ritmo claramente insostenible. Los intereses compuestos (característicos de la deuda financiera) exigen que el ritmo de pagos crezca cada vez más.
Desde otra óptica totalmente distinta, recientemente y desde diversos ámbitos de los países de Sur comienza a reclamarse lo que se llama la Deuda Ecológica, que es la deuda contraída por los países más industrializados que fueron potencias coloniales, respecto a los países empobrecidos por el saqueo histórico y la explotación actual de sus recursos naturales; por los daños ambientales y sociales producidos por sus multinacionales, por la apropiación ilegítima de los servicios ambientales que la naturaleza del Sur ofrece; por la biopirateria de sus recursos genéticos y por el transporte y almacenamiento de residuos de países del Norte, a menudo peligrosos, a los países del Sur.
Como decíamos antes, en realidad ¿quién debe a quién ? Como medir lo mucho que los países ricos deben a los países empobrecidos por esas causas ? No será que el bienestar y la riqueza de unos se construye a costa del malestar y el empobrecimiento de otros ?
www.debtwatch.org
www.eurosur.org/deudaexterna
www.deudaecologica.org
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