La industria química es uno del principales y mas diversos sectores industriales del mundo que se ha desarrollado extraordinariamente en el último siglo generando cantidades ingentes de nuevos productos.
A partir de los años cincuenta los productos energéticos : gasolinas, naftas... derivados del fraccionamiento del crudo ja excedían al uso del carbón, con lo que el petróleo pasó a ser el principal combustible del desarrollo industrial. Paralelamente se descubrió la posibilidad de transformar ciertos productos que aparecían en la destilación fraccionada del petróleo en una serie de materiales que pronto inundarían todos los mercados : los plásticos. De esta manera se desarrollo una nueva industria : la petroquímica capaz de sintetizar una gran variedad de productos : energéticos unos, como el butano o el propano y compuestos materiales la mayoría como los plásticos, cauchos sintéticos, fibras textiles, fertilizantes, pesticidas, herbicidas, barnices, pinturas, colorantes, fármacos, detergentes, cosméticos....Así la química paso de dedicarse a la transformación de materias primas agrícolas y minerales, a la síntesis de nuevos materiales artificiales, consumiendo enormes cantidades de energía y recursos fósiles, es decir no renovables, lo que contribuiría a acentuar la ya crecientes demandas de energía en los países industrializados. A la vez que se introducían en el medio toda una serie de nuevos compuestos -buena parte de los cuales son contaminantes- que antes no existían en la naturaleza y que no son biodegradables.
La expansión económica de los 50-60 esta íntimamente relacionada con el gran consumo de petróleo. No es casual que los sectores industriales que tuvieron un mayor desarrollo fueron precisamente los mayores consumidores de energía : petroquímica, metalurgia, sector del automóvil, electrodomésticos, electrónica, generación de electricidad... coincidiendo generalmente con productos de una gran intensidad energética, o sea que para su producción se requiere mucha energía.
Sólo en los EEUU, en 1999 se liberaron unos 3,5 millones de toneladas de sustancias tóxicas -doce kilos por persona. Una prueba aleatoria en la sangre de cualquier norteamericano mostraría fácilmente cantidades apreciables de doscientas sustancias que hace un siglo aún no existían. Algunas se difunden con un facilidad prodigiosa. Tanto es a sí que se han detectado altas concentraciones de contaminantes en el tejido adiposo de los osos polares del Artico.
Con la campaña, denominada Detox, la organización WWF denunció el año 2004 el alto número de sustancias prohibidas que emplean numerosas industrias, y que se introducen en el organismo humano y animal sin control alguno. Para ello sometieron recientemente a un análisis a catorce responsables de Medio Ambiente o Sanidad de la Unión Europea, para saber si su sangre estaba contaminada con sustancias químicas prohibidas. Los análisis revelaron que la sangre de los ministros analizados contiene 55 de las 103 sustancias químicas prohibidas que se buscaban en el experimento, es decir un 53%.
El director de la campaña, Karl Wagner, indicó que "los ministros están contaminados con sustancias químicas industriales cuyos efectos son en gran parte desconocidos". El estudio asevera que la "contaminación química es una amenaza".
La modernidad ha traído consigo, además del bienestar, la proliferación de productos químicos sobre los que se desconoce casi todo sobre su seguridad.
Desde el mismo momento en que un niño viene al mundo ya tiene la sangre contaminada. Su madre le habrá transmitido un cóctel con hasta medio centenar de sustancias correspondientes a siete familias químicas, todas ellas tóxicas y en algunos casos cancerígenas. Ese mismo bebé irá incrementando la herencia día a día, ya que la mayoría de los alimentos que consumirá a lo largo de su vida y la mayoría de los productos que tocará y con los que conviva irán aumentando los niveles de contaminación de su sangre. Si apenas se conoce la toxicidad de muchos productos de manera individual, mucho menos cuando son varios los que actúan.
La Agencia Europea del Medio Ambiente (AEMA) dio a conocer hace poco un informe que asegura que la contaminación que ocasiona el transito mejora en las carreteras, pero no en las zonas urbanas. La Organización Mundial de la Salud (OMS) asegura a su vez que en los países desarrollados mueren más personas de forma prematura por la exposición a la contaminación que por accidentes de trafico. Se estima en 80.000 los adultos de más de 35 años que mueren cada año en las ciudades europeas por esta causa.
Para intentar paliar esta situación, recientemente se esta empezando a desarrollar el concepto de química verde o sostenible que propone el diseño, la manufactura y el uso de sustancias químicas y de procesos para obtenerlas, que reduzcan o eliminen el uso o la generación de residuos y productos nocivos para el medio ambiente y la salud humana.
De manera silenciosa pero constante, la química verde esta comenzando a cambiar el modo de operar de toda la industria química, y la manera de tratar las materias primas a nivel de átomos y moléculas. La innovación que introduce la química verde comporta un nuevo diseño del proceso de síntesis y del uso de las sustancias químicas. Este nuevo modelo de trabajo tiene como objetivos principales desarrollar materiales y procesos respetuosos con el medio ambiente, a través de la manipulación de las propiedades físicas y químicas de las sustancias, con la finalidad de reducir y eliminar sus características peligrosas y finalmente abastecerse de elementos y energías renovables y limpias. Es evidente que es mucho más probable que se desarrollen químicas ecológicamente adecuadas cuando los materiales de partida son ecológicamente compatibles, lo que lleva a preferir como materia prima materiales basados en el mundo vegetal.
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