Respecto al sistema energético del que se hablará más extensamente en otro capitulo tan sólo recordar que es globalmente muy ineficiente, puesto que emplea enormes cantidades de energía primaria para obtener una proporción de energía realmente util, de energía finalmente consumida realmente baja : del orden del 3 %. Utiliza principalmente combustibles fósiles y nucleares, ambos no renovables, es decir que se agotan a medida que se usan; y es altamente contaminante.
Los primeros, al quemarse liberan a la atmósfera importantes cantidades de óxidos de azufre, nitrógeno (causantes de las lluvias acidas) y anhídrido carbónico, principal responsable de la aceleración del efecto invernadero sobre el planeta, (causante de una desestabilización cada vez más evidente del clima del planeta). Los segundos aumentan considerablemente la radioactividad ambiental no siempre bien controlada y no se sabe como solucionar el problema de los residuos radioactivos.
Mientras la demanda de energía en el mundo crece, y las reservas fósiles disminuyen, la adicción al petróleo de la economía actual se ha convertido en un serio problema. El petróleo se extrae de pozos cada vez más profundos, que se están convirtiendo en abismos. Combustible rey, que no sólo contamina aires, mares y playas, sino también conciencias; menosprecia y avasalla los derechos humanos de comunidades indígenas, pueblos y naciones enteras, genera golpes de estado, asesinatos, y guerras.
El calentamiento global provocado mayormente por esa adicción que vierte a la atmósfera 6.000 millones de toneladas de dióxido de carbono, esta empezando a tener consecuencias que pueden llegar a ser de mucho mayor alcance que el reciente tsunami del Sudeste Asiático. El cambio climático puede constatarse en el deshielo polar, el retroceso evidente de los glaciares, y de las nieves perpetuas en cordilleras como los Andes. En Alaska la temperatura ha aumentado 10 veces más rápido que en el resto del mundo y en las antípodas, 10.000 Km2 de la plataforma helada se han perdido en el continente Antártico. El hecho de que ocho de los años más calurosos de los que se tiene constancia fueron posteriores a 1990 y que en las últimas décadas la Gran Bretaña, igual que sucede en Canadá, Japón, Rusia y en otras zonas han experimentado un espectacular aumento de las lluvias que provocan inundaciones a causa del llamado cañón humeante : a más altas temperaturas, el aire puede retener mas agua en la atmósfera, de manera, que en caso de precipitación, el agua vertida es más copiosa. De las 21 grandes inundaciones del siglo XX, 16 han ocurrido desde el año 1953. El recrudecimiento de fenómenos meteorológicos extremos acentuará también las sequías y tempestades de polvo en otras zonas, aumentando su desertificación. Lo que contrasta con el aumento del nivel del mar que ya esta subiendo a un ritmo de 1,8 milímetros anuales.
El Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático -IPCC, un colectivo de 3.000 científicos de todo el mundo, ha advertido que a escala global la temperatura media de la superficie terrestre aumentará entre 1,4 y 5,8 grados en el siglo XXI. Si aumentan las temperaturas, la fusión de hielos polares y glaciares se acelerará y el nivel de los océanos puede subir mucho mas, anegando zonas bajas costeras provocando el desplazamiento de millones de personas y desaparecerán bajo las aguas muchas islas del Pacifico. Los mares captarán más dióxido de carbono de la atmósfera y se volverán más ácidos, lo que puede causar extinciones en cadena y afectar a los recursos pesqueros. Los posibles cambios en la circulación de los océanos repercutirán en la circulación atmosférica, pues la atmósfera esta regulada por los océanos. Asimismo se verán afectadas las áreas de producción agrícola, la distribución de agua dulce en el mundo y las zonas proclives a determinadas enfermedades tropicales, entre otras muchas posibles consecuencias.
En algunas zonas como el Mediterráneo el aumento de temperatura será más acusado que en el resto del mundo, según las previsiones del IPCC. Y en verano las olas de calor serán más frecuentes, más largas y calurosas este siglo que el pasado. En el caso de España los climatólogos pronostican sequías más acusadas y un avance de la desertización en las próximas décadas, cosa que afectará a la agricultura y el turismo.
Incluso si la diplomacia fracasa en el intento de contener el cambio climático, la Tierra se adaptará como lo ha hecho durante millones de años, incluso en circunstancias ambientales mucho más extremas. Los especialistas en evolución no tienen dudas de que se adaptará también tras los daños que la humanidad está infligiendo a la biosfera; es decir a la VIDA en la Tierra. De lo que no están tan seguros es de si nos seguirá pareciendo un lugar tan agradable para vivir.
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