lunes, 28 de marzo de 2011

1 Por qué la economia es un mal negocio ?

Modernamente, la civilización industrial en un enfoque económico convencional viene utilizando un razonamiento estrictamente monetario que identifica el crecimiento económico con la simple suma de agregados monetarios (la Renta Nacional o el Producto Interior Bruto) como guía suprema de la gestión económica. Cerrando los ojos al deterioro que este crecimiento causa al entorno natural y social, y cerrando por tanto la posibilidad de corregirlos. La contabilidad macroeconómica en que se ha convertido la economía moderna olvida la perdida de patrimonio natural y cultural tampoco no contabiliza los daños producidos por el crecimiento económico. Así se suele registrar como creación de riqueza (incremento del PIB) y de renta, lo que es en realidad la destrucción -en muchos casos irreversible- de la misma.
En la tala de un bosque o en la actividad pesquera por encima de sus tasas de reposición natural por ejemplo, se contabiliza como valor positivo el valor monetario de la madera obtenida, o del pescado capturado olvidando que en realidad se trata de la destrucción y pedida de un capital natural, que además tienen su función ecológica. Así tenemos el agotamiento de las pesquerías mundiales, el retroceso de los bosques, el aumento de la erosión y la perdida de tierra fértil; la erosión de los pastos y la extensión de los desiertos, la contaminación del agua y el hundimiento del nivel de las capas freáticas, que conlleva a un retroceso de la disponibilidad de agua; la contaminación producida por los productos químicos de síntesis; el aumento del nivel de CO2 en la atmósfera y la desestabilización del clima; la mengua de los arrecifes de coral, la extinción acelerada de especies y la perdida de biodiversidad...
La perdida de tierra agrícola y paisajes por expansión de las zonas urbanas e infraestructuras de transporte. Todo ello no queda restado de los incrementos del PIB. Si los ríos se ensucian, la tierra, el aire, los alimentos y las personas se contaminan o enferman; o si aumenta el ruido, no se resta nada al Producto Interior Bruto. En cambio, los gastos mitigadores o correctores (depuradoras, descontaminación, pantallas acústicas) o los gastos hospitalarios se suman al PIB.

El crecimiento económico de los últimos doscientos años se ha basado en un consumo acelerado de todo tipo de recursos naturales, en especial energías fósiles. Y se contabiliza como producción de petróleo, gas o carbón por ejemplo lo que en realidad es la extracción de un recurso natural no renovable (de hecho tendría que considerarse como un capital natural) que a medida que se extrae y se consume, disminuyen sus reservas inexorablemente.

Es decir, tenemos una economía que contabiliza mal, puesto que contabiliza como un incremento del PIB, lo que en realidad es la perdida de un capital natural que difícilmente podrá restituirse. Y contabiliza mal cuando infravalora o no valora nada los precios de determinados recursos naturales y los servicios que nos aportan los ecosistemas, guiando la economía en una dirección claramente antiecológica; cuando ignora los daños ecológicos y sociales producidos por determinadas actividades económicas, y más en un contexto en el que demasiado a menudo, los beneficios son privados mientras que los costes ocasionados por esos daños van a cargo del erario público, es decir los paga la comunidad; o cuando ignora la enorme aportación que en todas las sociedades y economías del mundo hacen las mujeres al mantenimiento y cuidado de los miembros de la familia y por tanto del sistema productivo. En muchas partes del mundo por ejemplo, el trabajo femenino en la agricultura de subsistencia es la base de la alimentación de buena parte de la humanidad, que no se ve reflejado en ninguna contabilidad económica.

Una economía que en su extremado reduccionismo confunde los conceptos de renta y estoc, y olvida las dramáticas consecuencias que suceden cuando un estoc es consumido como si fuera una renta. Una economía que favorece el deterioro y la destrucción de los sistemas de mantenimiento y la dotación natural de que la humanidad dispone, que propicia que nos estemos comiendo los estocs de capital natural : el patrimonio, en vez de vivir de las rentas, que seria lo sensato. Es decir tenemos una economía que además de contar mal, globalmente constituye en realidad, no sólo un mal negocio, sino un negocio ruinoso.

Una economía basada en graves irracionalidades : la fe en la meta universal del crecimiento económico como solución de los problemas del mundo, y en la falacia que implica el mito del crecimiento económico continuado y del continuo aumento del consumo de "bienes y servicios" (acompañado de una creciente extracción de recursos y de una creciente emisión de residuos) en un mundo físicamente finito y con un capacidad limitada de absorberlos. El mito de la "producción" que reduce el proceso económico a los benéficos monetarios, cerrando los ojos a los daños ambientales y sociales que origina. Una economía basada en la falsa libertad del comportamiento de los mercados como criterio de racionalidad económica.

La irracionalidad de la evidente inviabilidad de un crecimiento permanente de la población y sus consumos en un mundo finito. El crecimiento continuado y por tanto exponencial sólo puede darse de manera transitoria en el mundo físico. Este irracionalismo de la meta generalizada del crecimiento permanente, no es de hecho un nuevo descubrimiento de los informes y publicaciones especializadas, Gandhi ya se preguntaba que si el Reino Unido ha necesitado expoliar a medio planeta para conseguir su nivel de vida, ¿ cuantos planetas necesitaría la India ?

Resulta además evidente que el crecimiento económico por si sólo no aligera los niveles de pobreza que siguen acentuandose, sino que por el contrario continúan ampliandose las diferencias entre ricos y pobre. la falacia de que "es necesario crecer para repartir" no es mas que eso , una falacia. Para llegar a un mundo donde las necesidades de todos estén equitativamente satisfechas en necesario poner énfasis más en distribuir que en crecer. I de eso no se ocupa la economía, ni la académica ni la del mundo real.

Y volviendo a la ética como pueden diseñarse políticas económicas, asignar recursos, determinar prioridades, sin valorar ni discutir los aspectos, éticos y la moralidad de lo que se esta haciendo a la luz de los valores que deberían ser el norte del desarrollo y la democracia ?.

La economía encerrada en unos limites conceptuales cada vez más estrechos y alejados de la realidad, es entendida como un sistema pretendidamente cerrado y aislado que ignora y olvida sus relaciones con la naturaleza, la ecología, la física, la ética y el poder. Alimentada por las evidentes irracionalidades globales que comportan las formulaciones del actual pensamiento económico parcelario y reduccionista, ha quedado reducida a un campo de juegos matemáticos y de modelos que pretenden estar limpios de toda contaminación ideológica o política, que no parece referirse a cosas de este mundo ni que nos ha sabido ayudar en momentos de crisis por no disponer de saberes acerca de las relaciones económicas vivas complejas. Replegada en su propia esfera no integra la lógica y el conflicto de las sociedades humanas o de sus relaciones con la biosfera. Se mantiene como una "ciencia de las cosas muertas" (René Passet: El "eslabón perdido" del debate económico. En Archipiélago, núm. 33).

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